22.4 C
Buenos Aires
domingo, marzo 3, 2024
spot_img
InicioSaludDiferencias entre Nerviosismo y Ansiedad: Guía Experta

Diferencias entre Nerviosismo y Ansiedad: Guía Experta

Aunque a menudo se confunden y comparten síntomas, «nervioso» y «ansioso» representan dos realidades distintas. Aquí presentamos cinco aspectos clave para diferenciarlos y saber cómo abordar cada situación.

Comúnmente, se tiende a usar los términos «nervioso» y «ansioso» de manera intercambiable. No obstante, los expertos destacan que son dos conceptos distintos.

Mientras que el nerviosismo es una condición temporal y controlable, la ansiedad puede llegar a ser lo suficientemente intensa como para afectar la vida diaria y requerir intervención psicológica. ¿Cómo identificar si se trata de un nerviosismo común o de un trastorno de ansiedad?

Los expertos describen el nerviosismo como una reacción ante eventos importantes – como un examen, una presentación, una reunión clave o una boda – donde el cuerpo se prepara para enfrentar exitosamente el desafío.

Esta reacción se manifiesta a través de los «nervios». En cambio, la ansiedad es una respuesta de alarma fisiológica que se activa ante situaciones percibidas como amenazantes o peligrosas.

Gabriela Martínez Castro, directora del Centro de Estudios Especializados en Trastornos de Ansiedad (CEETA): “Los nervios implican una preocupación que impide que la persona descanse adecuadamente, centrada en un tema específico. La ansiedad, en cambio, es más extensa e incluye agitación psicomotriz. Con el incremento de la intensidad de la ansiedad, los síntomas se intensifican, pudiendo desembocar en un ataque de pánico”.

La doctora Elsa Constanzo, jefa del Servicio de Psiquiatría de Fleni, explicó las características de la ansiedad: “Es un miedo, nerviosismo, temor o susto constantes y persistentes que se acompañan de síntomas físicos”. Pero, ¿en qué se diferencia de un ataque de pánico?

“La ansiedad es una sensación continua, mientras que el ataque de pánico es un episodio agudo de ansiedad que surge abruptamente, aparentemente sin un desencadenante específico”, indicó Constanzo.

“El ataque de pánico es como una alarma que se activa en el organismo frente a un miedo que en ese momento parece irreal o inexistente, pero que la persona no logra controlar. Claramente, se acompaña de síntomas de ansiedad”.

Diferenciando el nerviosismo de la ansiedad

Estas son algunas diferencias clave:

El nerviosismo se relaciona con factores de estrés externos. En la ansiedad, los factores son internos, como la preocupación excesiva, la anticipación de eventos improbables o los pensamientos catastrofistas.

Según Martínez Castro: “La ansiedad involucra una preocupación por varios aspectos de la vida y se manifiesta con síntomas. En el caso del nerviosismo, la persona se concentra en un tema específico, con alta atención, concentración y memoria. Puede presentar inquietud física, como caminar, movimientos repetitivos de manos o piernas, tocarse el cabello o la cara, además de dolores de cabeza, contracturas musculares e insomnio”.

La ansiedad, según la experta, es un concepto más amplio que incluye tanto los nervios como una agitación psicomotora notable. “Se pueden experimentar contracturas, dolores de cabeza tensionales, insomnio, problemas respiratorios, dificultades de concentración, respiración acelerada y una notable disminución en la atención, concentración y memoria. Esto contrasta con el nerviosismo, donde la preocupación es específica. La ansiedad implica una preocupación por múltiples aspectos de la vida y suele acompañarse de síntomas como taquicardia, sudoración y temblores”, explica la psicóloga.

A pesar de ser un proceso mental, la ansiedad también tiene manifestaciones físicas similares al nerviosismo. Los síntomas físicos del nerviosismo pueden incluir boca seca, palmas sudorosas y mareos. Los de la ansiedad incluyen inquietud o impaciencia, fatiga, problemas de concentración, irritabilidad, tensión muscular y trastornos del sueño.

El nerviosismo generalmente se disipa una vez que la situación estresante se resuelve o se supera, como después de un examen. Por otro lado, la ansiedad tiende a persistir debido a pensamientos irracionales relacionados con una preocupación constante. “La diferencia entre el nerviosismo y la ansiedad es significativa – afirma la psicóloga -. El nerviosismo es una preocupación aguda y focalizada que dificulta la relajación. La persona está muy concentrada en la situación que le preocupa. Sin embargo, cuando la situación estresante termina, regresa la calma”.

En el nerviosismo, la emoción predominante es la preocupación por una situación específica, como un examen de manejo. En cambio, en la ansiedad, el miedo a que algo malo suceda predomina, llevando a la persona a anticipar resultados negativos y a evitar situaciones o lugares que desencadenen estos síntomas. Estas actitudes y comportamientos negativos pueden llegar a interferir con la vida cotidiana y desencadenar un trastorno de ansiedad generalizada (TAG).

Las personas con TAG experimentan una ansiedad excesiva y desproporcionada, preocupándose constantemente por cosas como las finanzas, incluso sin tener problemas económicos. La licenciada María Fernanda Echeverría, psicóloga y miembro del Departamento de Psicoterapia Cognitiva de INECO, mencionó que el TAG no solo afecta la salud mental sino también la física, causando fatiga, dolores musculares, trastornos del sueño, temblores, agitación y nerviosismo, entre otros.

“Desde el punto de vista psicológico, se presentan síntomas como dificultad para concentrarse, irritabilidad, anticipación a los peores escenarios posibles, percepción de eventos y situaciones como amenazantes (incluso cuando no lo son) y problemas para manejar la incertidumbre y tomar decisiones”, describió la experta.

Mientras el nerviosismo se centra en el presente, en la situación que lo desencadena, la ansiedad se proyecta hacia el futuro, caracterizada por la anticipación de pensamientos catastróficos. En resumen, el nerviosismo es una condición temporal y de menor intensidad, responde a una causa específica, rara vez conduce a estrategias negativas de afrontamiento y se puede manejar con autocuidado.

Por otro lado, la ansiedad es una condición más persistente y generalizada, de mayor intensidad, que puede llegar a interferir con la vida cotidiana y a menudo requiere tratamiento psicológico y/o medicación. “Las crisis recurrentes de ansiedad pueden ser incapacitantes en la vida diaria de una persona”, señaló Martínez Castro.

La especialista también subrayó la importancia de la prevención. “Es clave evitar situaciones extremadamente estresantes y, cuando no es posible, trabajar en el manejo de pensamientos negativos. En el 98% de los casos, las personas que anticipan negativamente un evento futuro suelen equivocarse. Otras recomendaciones incluyen hacer ejercicio y mantener una dieta saludable. Si es necesario tomar medicación, es importante hacerlo, ya que actualmente existen medicamentos muy seguros y avanzados que son de gran ayuda”, aconsejó.

Articulos Relacionados

Otros Articulos Interesantes

- Advertisment -spot_img