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domingo, marzo 3, 2024
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Michroma: Innovando con Colorantes Naturales de Hongos

Ricky Cassini y Mauricio Braia son los fundadores de Michroma, una empresa que utiliza hongos para crear colorantes naturales, ofreciendo una alternativa a los colorantes sintéticos.

«Muchas personas desconocen que productos como gaseosas, caramelos y hasta mermeladas, que parecen saludables, provienen de la misma fuente que el petróleo utilizado en los autos», comenta Ricky Cassini, director ejecutivo y cofundador de Michroma.

Esta compañía biotecnológica está enfocada en el desarrollo de ingredientes innovadores, con el objetivo de transformar el futuro de la alimentación.

La startup fue creada por Cassini y Mauricio Braia, doctor en Ciencias Biológicas e investigador de CONICET. Braia, durante sus investigaciones, descubrió que cierto hongo emitía un pigmento rojo, lo que le llevó a considerar la posibilidad de sustituir los colorantes artificiales por opciones naturales, usando la tecnología.

El encuentro entre Cassini y Braia ocurrió en un evento diseñado para conectar perfiles científicos y empresariales. La idea de Braia cautivó a Cassini y, en pocos meses, comenzaron a colaborar en el proyecto.

A inicios de 2019, aplicaron al programa de GridX Exponential, una aceleradora para empresas de biotecnología.

«Nos presentamos con una idea, y ellos nos ayudaron a integrar los aspectos de negocios y ciencia, a desarrollar la empresa y a acelerar la parte científica. Tras superar varias fases, fuimos elegidos para ir a Estados Unidos, donde conocimos a Indie Bio, la mayor aceleradora de biotecnología del mundo. Su interés en nosotros llevó a Grid Exponential a invertir en nosotros, al igual que Indie Bio, y nos trasladamos a San Francisco», relata Cassini.

Para ellos, estar en San Francisco fue un hito: «Fue un sueño hecho realidad, estar en el epicentro de la biotecnología y, para mí, en el corazón del mundo de las startups. Seguimos esforzándonos para mantenernos a la vanguardia de la innovación global, no solo en Argentina sino a nivel internacional», expresa con entusiasmo.

Michroma recibió inicialmente una inversión de aproximadamente medio millón de dólares. Actualmente, tienen su propio laboratorio en Rosario y el equipo ha crecido a seis integrantes, con planes de expandirse a veinte.

Para ambos, combinar los mundos de la ciencia y el emprendimiento fue un gran reto. «Aunque siempre soñé con tener mi propia empresa, y conocía algunos términos básicos, todo resultó ser un gran desafío», afirma Braia.

Y añade: «Ricky ha sido un gran maestro para mí y continúa siéndolo. Aunque nuestras responsabilidades en Michroma son distintas, están conectadas en muchos aspectos, ya que es esencial mantener un diálogo constante para el progreso tanto de la empresa como de la tecnología. Durante este proceso, también he participado en cursos, webinars y lecturas para profundizar mi comprensión del lenguaje empresarial».

Cassini enfrentó desafíos similares: «Para mí fue todo un reto, ya que no tenía conocimientos básicos de biología al comenzar con Michroma. Mauri fue como mi profesor, enseñándome paso a paso hasta llegar al punto en el que ahora puedo conversar con un inversor sin que se note si mi enfoque es más empresarial o científico, lo cual es un logro significativo para mí», explica.

Pero su aprendizaje fue aún más intenso: «Siempre traté de involucrarme en el laboratorio, aprendiendo no solo de Mauri sino también del resto del equipo. Mi curiosidad constante y las preguntas ‘por qué’ repetidas me han llevado al punto en que ahora puedo comprender, dialogar y ofrecer mi perspectiva. Aunque no soy quien toma decisiones científicas, es valioso tener un punto de vista externo para comunicar lo que ocurre en el equipo científico a los inversores y a las empresas con las que colaboramos», detalla Cassini.

El emprendedor explica que la empresa utiliza «fermentación, un proceso similar a la producción de cerveza, pero en lugar de levaduras, empleamos hongos y tecnología para producir ingredientes. Comenzamos desarrollando un colorante rojo natural para la industria alimentaria, farmacéutica y cosmética».

El carmín, un colorante ampliamente usado en dichos sectores, se obtiene de la cochinilla, un insecto americano que se seca y hierve para producir un polvo que proporciona esta tonalidad. Se requieren aproximadamente 70.000 insectos para generar solo 500 gramos. Sin embargo, debido a su alto costo, se han desarrollado alternativas más económicas pero menos saludables y sostenibles.

«Nuestro objetivo es reemplazar todos los ingredientes derivados del petróleo, sintéticos y que consumimos actualmente. Lo hacemos no solo por su falta de sostenibilidad, sino también debido a sus problemas de salud asociados, como alergias, hiperactividad, trastornos de déficit de atención e incluso cáncer».

Además, enfatiza que «las compañías están buscando activamente alternativas naturales, y eso es precisamente lo que ofrecemos: satisfacer una demanda creciente de colorantes naturales mejores y más novedosos. A futuro, planeamos ampliar nuestra gama para incluir otros ingredientes para las mismas industrias», explica.

Michroma, de acuerdo con sus fundadores, se enfoca en tres metas clave:

  • Sostenibilidad: «Es vital para nosotros, considerando que habitamos un planeta del cual estamos extrayendo recursos constantemente y que estamos dañando de manera significativa».
  • Salud: «Es crucial que los alimentos que consumimos sean saludables, ya que nuestra salud y vida dependen de ello. Actualmente, consumimos ingredientes cuyo origen ni siquiera conocemos».
  • Economía: «El tercer aspecto es la viabilidad económica, porque si bien es esencial tener ingredientes sostenibles y saludables, si no son accesibles para todos, no estamos solucionando el problema».

Tanto Braia como Cassini reconocen las dificultades del emprendimiento, pero están convencidos de que el esfuerzo merece la pena: «Emprender es un proceso muy personal; más allá del negocio, en nuestro caso la ciencia, uno invierte muchas emociones y esfuerzo», afirma Braia.

Y añade: «Creo que no debemos tener miedo. A veces las circunstancias pueden parecer desfavorables, pero desde otra perspectiva pueden ser favorables. Siempre hay que buscar el lado positivo. A veces se requiere más esfuerzo, otras veces menos, pero en el mundo de las startups siempre hay que esforzarse mucho, independientemente de las condiciones externas».

«Es esencial ser resiliente, tomar la iniciativa y seguir adelante. Creo que eso es fundamental: lanzarse y avanzar», concluye.

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