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domingo, marzo 3, 2024
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Nexting: La Lucha por Disfrutar el Presente y Sus Desafíos

Establecer metas no es negativo, pero convertirse en una persona que constantemente planea nuevos proyectos sin disfrutar de los logros actuales puede llevar a la insatisfacción crónica, angustia y depresión. Expertos aportan consejos para redescubrir el goce de vivir el presente.

El término «nexting» proviene de la palabra inglesa «next», que se traduce como «lo siguiente». Las personas con nexting se plantean una lista de actividades y las van marcando al completarlas, casi de forma obsesiva, sin saborear realmente lo que hacen. A menudo, al alcanzar sus metas se sienten decepcionados, como si el éxito no cumpliera con sus expectativas.

Adicionalmente, estas personas saltan de una tarea a otra con gran ansiedad. Mientras están inmersas en una actividad, ya están pensando en la próxima, que debe ser aún mejor, ya que la actual no cumple con sus expectativas.

Esto conduce a una vida de insatisfacción constante, muchas veces sin plena conciencia. La emoción se enfoca en lo que vendrá y no en lo que está sucediendo.

Gabriela Martínez Castro, psicóloga especializada en Trastornos de Ansiedad y directora del Centro de Estudios Especializados en Trastornos de Ansiedad (CEETA), describió el nexting como: “Una conducta compulsiva en la que las personas siempre están planificando proyectos futuros porque sienten que lo que están haciendo actualmente no es suficiente, llevándolos a una insatisfacción perpetua”.

Además, Cinthia Ortiz, psicoterapeuta y coordinadora del Equipo de Ansiedad de Fundación Aiglé, explicó que el nexting es un término reciente para describir la anticipación compulsiva de lo que está por venir como fuente de placer o satisfacción.

“Para quienes experimentan el nexting, lo emocionante siempre es lo que viene y no lo que está pasando. A menudo, una vez alcanzado el objetivo, no lo disfrutan completamente porque ya están pensando en el siguiente. Además, suelen sentirse insatisfechos ya que la realidad no cumple con el escenario idealizado previamente”, señaló Ortiz.

Neurotransmisores en juego

El nexting tiene una base científica. Mitch Abblett, psicólogo y exdirector clínico en Harvard, explica en Psychology Today que detrás de esta anticipación compulsiva existe un mecanismo cerebral en busca del placer.

Al hacer planes ilusionantes se libera dopamina, un neurotransmisor asociado al placer. En busca de más dopamina, nos proponemos el siguiente plan. Sin embargo, “lo que puede seguir es ansiedad, insatisfacción y desconexión del presente”, indica Abblett en su artículo.

Martínez Castro ilustró con un ejemplo: «Cuando el cerebro piensa en algo placentero, como ‘Voy a comprarme un vestido’ o ‘Voy a cambiar el coche’, libera dopamina, la hormona del placer. Este acto de planificar constantemente actividades futuras que generen placer, libera dopamina y nos hace sentir felices».

Este fenómeno cerebral, que nos hace propensos a la adicción a la dopamina, ha sido ampliamente estudiado. Es similar al que experimentan los compradores compulsivos. No obstante, los problemas surgen cuando esta búsqueda de placer se vuelve adictiva.

«Mantener constantemente los niveles de dopamina es difícil, lo que desemboca en frustración y, eventualmente, en depresión o angustia», explicó Martínez Castro.

Ortiz, por su parte, comentó que los fenómenos psicológicos se entienden desde una perspectiva bio-psico-social. «En relación con el nexting, la literatura resalta la interacción del sistema dopaminérgico cerebral con el contexto socio-cultural actual, marcado por el consumismo y la eficiencia», dijo la experta.

Explicó: «En un ambiente de sobreestimulación sensorial, donde las ofertas crean demandas y se incentiva la gratificación constante e inmediata, nuestro cerebro está inundado de estímulos que nos incitan a desear continuamente.

Esto activa el sistema dopaminérgico, generando placer y fomentando la búsqueda constante de nuevas recompensas para mantener esa sensación».

Ortiz añadió: «Desde una perspectiva psicológica, hay varios factores que influyen en que algunas personas sean más susceptibles al nexting, perdiendo la capacidad de disfrutar y conectarse con el presente. Cada caso requiere evaluar la personalidad y el contexto amplio del individuo para entender cómo el nexting afecta su vida».

Consecuencias de esta conducta

Vivir siempre en planes futuros sin disfrutar del presente conlleva ansiedad y sus consecuencias psicológicas.

«Las repercusiones están relacionadas con la frustración, la incapacidad de vivir el presente mientras ocurre; estamos continuamente enfocados en un futuro incierto, viviendo una realidad que no ha sucedido y desconectados del momento actual», señaló Martínez Castro.

Ortiz indicó que la habilidad de ilusionarnos con objetivos futuros y perseverar en su consecución puede ser una virtud. Sin embargo, ¿cómo distinguir entre una cualidad positiva y una compulsión?

Según la licenciada Ortiz, la diferencia radica en cómo la anticipación de una recompensa futura afecta el desarrollo personal y la adaptación al entorno. Si la anticipación fomenta el crecimiento personal y es adaptativa, puede ser positiva. Pero si se convierte en sintomática y requiere atención clínica, se vuelve problemática.

Ortiz añadió: “En el caso del nexting, la anticipación compulsiva de lo que vendrá impide disfrutar del presente, apreciar lo logrado y reconocer los éxitos. A corto plazo, esto aumenta la ansiedad y la tensión, y a medio y largo plazo conduce a sentimientos de insatisfacción y vacío”.

La psicóloga señaló que el nexting puede empezar de forma aislada y evolucionar hacia trastornos como compras compulsivas, ludopatía o depresión.

“Puede formar parte de trastornos más amplios como el trastorno obsesivo compulsivo de la personalidad o la ansiedad generalizada, pero no es en sí mismo un trastorno mental”, explicó.

Enfrentando el nexting

Ortiz sugiere que el primer paso para manejar el nexting es reconocerlo como un mecanismo disfuncional que ofrece placer inmediato pero que debe sacrificarse para lograr mayor bienestar y satisfacción personal.

“Es común estar en una sala de espera y usar ese tiempo para enviar mensajes o resolver asuntos de trabajo, o navegar en redes sociales con anuncios de nuestro interés. Esto no es necesariamente malo, pero si al final del día todos nuestros momentos de ocio están ocupados por estas actividades, o hacemos tareas cotidianas con el móvil en la mano (como planificar una reunión mientras jugamos con los hijos), nuestro presente se empobrece y solo queda el placer de soñar con el futuro. Estos son los comportamientos que deberíamos empezar a limitar”, aconsejó Ortiz.

Martínez Castro, por su parte, cree que disfrutar del presente es crucial para combatir el nexting. “Practicar mindfulness o atención plena, que consiste en vivir y sentir el presente, nos ayuda a concentrarnos en lo que deseamos y a evitar centrarnos constantemente en pensamientos y proyectos futuros”, sugirió.

El primer paso para superar el nexting es aprender a disfrutar del momento, el aquí y el ahora.

La licenciada Ortiz resaltó la importancia de reconectar con el presente: «Estar continuamente enfocado en futuras tareas impide disfrutar de lo que realmente estamos haciendo. Practicar mindfulness nos ayuda a anclarnos en el aquí y ahora, dejando de lado pensamientos futuristas que son, en esencia, irreales, ya que el futuro aún no ha ocurrido y el presente es a menudo ignorado».

Ortiz también sugirió que conectar con el presente implica aceptarlo con todo lo que conlleva, incluso el aburrimiento, la espera y el malestar.

«No se trata solo de buscar disfrutar, sino de crear hábitos que nos permitan una conexión más auténtica y verdadera con el presente. Incorporar el mindfulness en la vida diaria es una herramienta poderosa para lograrlo».

Añadió: “Para que el presente sea realmente disfrutable, debe tener un significado personal y estar en sintonía con nuestra identidad y expectativas de vida. La psicoterapia puede ser útil si necesitamos revisar, redefinir o reorganizar algo en nuestra vida”.

María Cristina Díaz, especialista en mindfulness del Departamento de Psicoterapia de INECO, mencionó los beneficios de esta práctica: «El mindfulness nos ayuda a enfocarnos en el presente, a conectarnos con nuestras acciones y lo que ocurre a nuestro alrededor. Hacerlo regularmente nos permite regular nuestras emociones».

La manera más sencilla y efectiva de empezar a practicar la atención plena es concentrarse en la respiración, sintiendo cada inhalación y exhalación, y conectándose con las sensaciones que surgen momento a momento.

Díaz señaló que enfocarse en la respiración nos ubica de inmediato en el presente, anclando nuestra mente en este proceso vital, rítmico y fluido.

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